Dr. Danilo Martínez | San José, 12 de Octubre 2024
Hay sectores y personajes, que han adoptado dos actitudes antipatrióticas que le hacen mucho daño a nuestra lucha por salir de la Dictadura Orteguista y construir una Nicaragua Democrática que avance al futuro en paz y desarrollo.
La primera actitud es mantener y alimentar la hostilidad exacerbada entre los dos polos ideológicos, izquierda y derecha. Es comprensible que no puede unirse el aceite con el agua pero pueden caber en un mismo vaso. Una cosa es entender que las diferencias políticas de la sociedad nicaragüense, no desaparecerán jamás. Sencillamente porque hay tantas fuerzas políticas como intereses existen. Pero otra cosa es que en un momento tan delicado en que más de un millón de nicaragüenses estamos exiliados, y seis millones soportan el yugo dictatorial de Ortega, exige que lleguemos a un plan de lucha consensuada. Cinco o seis objetivos comunes, aunque existen más, y cambiar la dirección de la correlación de fuerzas, concentrar esfuerzos con una estrategia común consensuada y zas! Lograr la liberación de Nicaragua de una de las más infames y crueles dictaduras de nuestra historia.
La segunda actitud, es más bien el modo de operar para mantener dividida nuestras fuerzas y no permitir la concentración de esfuerzos contra el Dictador. Y me refiero a ese sistemático y hasta profesional trabajo de ser críticos disonantes, sin norte, atacando e insultando cualquier propuesta, sin proponer al final ninguna solución a los problemas torales de nuestra época. Oponerse por oponerse. Criticar por criticar. Y así se ve algunos personajes con trajes de opositores furibundos, que al final lo único que han logrado es mantener atomizado los vigores dispersos de todos, y como consecuencia lógica, han garantizado que Ortega vaya por su enésimo ilegal e ilegitimo mandato sin acciones opositoras que signifiquen una verdadera amenaza a su régimen criminal. En realidad que es más importante, la discusión eterna entre derecha e izquierda?, o evitar a toda costa que el Dictador se recete cinco años más de régimen tirano?
Quedemos claros de algo. Cuando decimos unidad para sacar al país de la Dictadura, no significa unirnos para abrazarnos y besarnos, mucho menos para casarnos. Cuando decimos estrategia común consensuada para terminar con este régimen de terror, nos referimos a que desde la diversidad, y desde cada organización, enfoquemos nuestras acciones y energías sociales en una sola dirección: contra la dictadura y para la construcción de una Nicaragua democrática para todos.
Qué tenemos en común? Sera que la oposición no tenemos nada en común?
O será que soy el ultimo Patriota romántico que sueño con una Nicaragua Democrática, con una Republica con Garantías y Libertades Fundamentales, con pluralismo político, con respeto a los derechos humanos, con elecciones libres, con separación de poderes y con Estado de Derecho para todos sus ciudadanos sin discriminación política e ideológica.
Estoy convencido que la mayoría de los nicaragüenses soñamos con un país así. Pero si esto no fuera suficiente, sumemos a este desafío, más puntos en común: Todos somos nicaragüenses, todos somos opositores desde la visión particular de cada quien, todos somos víctimas de una dictadura, que no permite que vivamos en nuestro país, que nos ha lanzado a peregrinar por el mundo, y nos ha privado de nuestros derechos políticos fundamentales.
Que pretenden o persiguen los “políticos “ que solo siembran más división en nuestras filas?
O será que vamos a ganar algo, peleándonos y magnificando nuestras diferencias en el exilio?. La Pregunta Clave sería: Acaso en este momento no es suficiente ocuparnos de un enemigo común, la Dictadura de Ortega? Sera la decisión más aconsejable para Nicaragua en vez de hacer una sola lucha, llevar dos o tres luchas, en vez de enfrentar a un solo enemigo producir dos o tres enemigos más? Para mí, nuestro enemigo común es la Dictadura Orteguista que mata, tortura, persigue, confisca, destierra y despoja nacionalidades, las demás organizaciones que piensan distinto, son adversarios, uno más otros menos, con quienes perfectamente podemos y debemos aprender a resolver nuestras diferencias por los cauces democráticos de elecciones libres, de incidencias en políticas públicas, de iniciativa popular de leyes, de acciones políticas y de masas para luchar por un mejor país, pero ante todo respetando el derecho ajeno para mantener la paz social.
Unirnos para derrocar esta Dictadura que amenaza con convertirse en una sucesión dinástica al estilo Corea del Norte, no significa en modo alguno que nuestras diferencias desaparezcan, sino que las guardamos transitoriamente para reanudarlas cuando ya estemos en nuestro territorio nacional y en libertad.
Debemos entender que unirnos contra el sistema Orteguista, no nos hace menos, más bien, realza en cada organización el sentido y la conciencia patriótica. Primero es la Patria y después las ideologías. No le veo sentido en profundizar el disenso entre los opositores cuando lo urgente, lo inmediato, lo impostergable, lo que exige nuestro pueblo es la unidad para alcanzar la victoria.
Respetando la diversidad ideológica, se debe hacer una especie de TREGUA PARTIDARIA. E iniciar sin demora la distribución de áreas de trabajo, de funciones, y de forma de participación de cada fuerza política. Y ejecutar entre todos ese mínimo PLAN DE LUCHA CON UNA ESTRATEGIA COMUN CONSENSUADA.
La Democracia se construye, hagámosla! Vamos por la Unidad para la Victoria!
