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Agitación mundial y silencio dictatorial

Ezequiel Molina | Febrero 20, 2025       

Mucho de lo que pasa ahora en Estados Unidos está lejos de coincidir con los consejos de los padres fundadores de ese país, pero igual pasa con los ideales que inspiraron un cierto orden internacional, principalmente después de la Segunda Guerra Mundial. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas guarda silencio absoluto frente a la convulsa realidad mundial: primero la invasión de Ucrania, después el genocidio en Gaza; ¿qué sigue?, ¿la anexión de Taiwán por parte de China?, ¿la “reposesión” del Canal de Panamá por Estados Unidos? En todo caso, las instancias internacionales que hasta hace poco ejercían un cierto balance de poder en aras de mantener la seguridad y promover la paz a distintas escalas territoriales, han prácticamente desaparecido, la ONU y la OEA son ejemplos claros de ese vacío que parece acrecentarse en un horizonte impredecible.

La conducción presidencialista de Trump, ha quedado evidenciada con la firma de decenas de órdenes ejecutivas, que en muchos casos carecen de base legal para poder ser aplicadas, o que han causado estragos en el desempeño de algunas instancias federales, y es que a lo interno de su administración, Trump parece no permitir consejo alguno que contradiga sus órdenes, las que deben ser acatadas y ejecutadas sin cortapisas; el único que parece estar fuera de ese poder indiscutible es Elon Musk, a quien le ha sido asignado un poderoso control del gobierno federal, capaz de paralizar cualquier agencia de gobierno, a la vez que ha tomado control de la Oficina de Administración de Personal y de la Administración General de Servicios, también tiene acceso al sistema de pagos del Departamento del Tesoro, lo cual significa que tiene vía directa a información sensitiva de cualquier ciudadano norteamericano, incluyendo cualquier número de Seguro Social así como a cuentas de banco. El control que posee uno de los hombres más ricos del planeta en el actual gobierno de Estados Unidos es capaz de frenar cualquier programa o donación aprobado por el Congreso, si él considera que existe abuso, fraude o simplemente es un gasto innecesario.

En política exterior, el papel asumido por el presidente Trump pareciera acercarse amigablemente a su hasta hoy considerado antípoda ideológico, Vladimir Putin, con quien ha iniciado negociaciones en Arabia Saudita para poner fin a la guerra en Ucrania, a la vez que ha acusado al presidente ucraniano de dictador. Dicha negociación, sin la participación de Ucrania y la Unión Europea, se orienta a lograr acuerdos bilaterales Trump-Putin que permitirían que Estados Unidos se apropiara de los minerales de tierras raras en territorio ucraniano, como forma de pago por la ayuda militar proporcionada a ese país; dicha negociación también reconocería la posesión rusa sobre los territorios ocupados en Ucrania, delineando así un nuevo orden geopolítico mundial, peligrosamente inclinado hacia el autoritarismo y la supremacía basada en el uso de la fuerza.

Mientras la triada dictatorial latinoamericana, Maduro, Díaz-Canel y Ortega, guardan silencio, y puede que se sientan fuera del círculo de amenazas del nuevo reacomodo de fuerzas mundiales, pero esa estabilidad no supera el grado de apariencia, porque podría llegar el momento en que sus mandatos entren en juego debido a su vinculación con China, Rusia e Irán, además de ser promotores de la crisis migratoria regional y puente de trasiego de migrantes extra continentales; pero no deben olvidar que hay amenazas mayores y potencialmente más explosivas, como la profundización de la pobreza, el aumento de la escalada represiva y el hartazgo de la población de décadas de falta de libertades.