Pedro González* | 22 de julio 2025
Organizados por temas por el académico colombiano Carlos Granés, de quien recomiendo su libro Delirio Americano: Una historia cultural y política de América Latina, Alfaguara está publicando los artículos periodísticos de Mario Vargas Llosa. Ya van tres volúmenes, el tercero se titula La utopía al revés: América Latina y Oriente Medio y en este hay una sección dedicada a Nicaragua.
El primer artículo sobre Nicaragua es de julio de 1979 y Vargas Llosa lo escribió antes de que cayera Somoza Debayle. En este artículo él -demócrata que era- explicó por qué estaba en contra de la dictadura somocista. Dijo que esperaba que los que derrocaran a la dictadura no instituyeran otra Cuba, es decir, una dictadura comunista. También dijo algo que los demócratas centroamericanos siempre le dijeron a los Somoza: la democracia es la única vacuna contra el comunismo. Pedro Joaquín Chamorro siempre se lo dijo a Somoza, que si quería derrotar al comunismo debería establecer en Nicaragua una república democrática.
El régimen autoritario de los ochenta fue en alguna medida un efecto de las políticas del somocismo. Al dejar que la salida fuera una salida militar a la crisis en vez de una salida política, aseguró que los detentadores del poder a su caída fueran los hombres armados, la mayoría de los cuales no estaba interesada en establecer un sistema democrático sino hacer una revolución socialista. Y el hecho de que, en la dictadura somocista, el sistema educativo era pésimo, con un 50% de analfabetismo, se aseguró que los que lo derrocaron fueran un grupo de muchachos prácticamente analfabetos, muy pocos de ellos eran graduados de una universidad, y no habían participado en los debates político-ideológicos que uno encuentra en una sociedad democrática.
El segundo artículo es de 1985. El New York Times le encargó un reportaje sobre Nicaragua para el cual Vargas Llosa visitó el país. Lo interesante de este artículo es que da la impresión de que él pensaba de que no todo estaba perdido en la Nicaragua bajo el sandinismo porque todavía existía la propiedad privada. El régimen le abrió las puertas y le permitió andar por casi toda Nicaragua. Vargas Llosa mencionó los abusos y la falta de democracia y libertad, pero él no condenó al régimen y da la impresión de que creía que Nicaragua no era otra Cuba.
Lo que Vargas Llosa observó es que en el gobierno sandinista había moderados y duros o, para decirlo en términos socio-políticos, socialdemócratas y marxistas-leninistas; los primeros a favor de la democracia y los segundos a favor de un sistema autoritario. Estas diferencias se acentuaron después de la derrota electoral de 1989 y de la caída del sistema soviético, pero Vargas Llosa fue capaz de ver que ya existían dentro del régimen en los años ochenta.
Algo interesante de este artículo es que es favorable a Daniel Ortega, aunque reconoció que no logró convencerlo acerca de la importancia de la libertad.
Vargas Llosa regresó a Nicaragua en 1991 cuando doña Violeta era presidenta. Dijo en el artículo que publicó a raíz de ese viaje que en Nicaragua se había instaurado una república democrática, y se mostró esperanzado de que esa república sobreviviera. Reconoció que el pacto Lacayo-César-Ortega dejaba intacta a las fuerzas armadas, lo cual no era aconsejable para la supervivencia de la democracia. Pero lo que más le irritó fue la corrupción en el sandinismo, ejemplificada con la piñata.
Otro de los artículos es una reseña favorable del libro de memorias, Adiós muchachos de Sergio Ramírez. Titulado Las ilusiones perdidas en este artículo Vargas Llosa habló brevemente sobre el fracaso de lo que se conoce como la revolución sandinista. Sólo en una parte dijo estar en desacuerdo con Sergio: mientras que este le echaba la culpa de los problemas a la administración de Reagan y la guerra de los Contras, Vargas Llosa dijo que la culpa estaba en las políticas del sandinismo, dijo que, por ejemplo, no se podía culpar a Reagan del levantamiento de los campesinos.
El último artículo lo publicó en junio de 2018, cuando todavía no había sido aplastado el levantamiento en contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Vargas Llosa se pronunció a favor de la rebelión de abril e hizo un llamado a la comunidad internacional para solidarizarse con los patriotas nicaragüenses, como los llamó él, y acabar con la dictadura en Nicaragua.
Ahora que se ha estado hablando bastante sobre lo que significó la llamada revolución sandinista, sería bueno leer estos artículos de Vargas Llosa, uno de los demócratas y liberales más reconocidos de Latinoamérica. Están escritos en fresco, son una observación de los hechos mientras están ocurriendo, con las contradicciones y las lagunas propias de los que observan o participan en los eventos en curso, no son historia, no están escritos como una evaluación del pasado basado en los resultados finales. Son como un mensaje que puso en una botella para que nosotros ahora lo recogiéramos. Vale la pena leerlos. El libro se puede adquirir en formato digital también.
*El autor es nicaragüense.
