Pastor evangélico Henry Aguilar se exilia junto a su familia: Nos estaban matando en vida

El pastor evangélico Henry Aguilar decidió exiliarse el pasado 10 de septiembre, tras dos años de represión y asedio policial permanente frente a su vivienda en Managua, el cual calificó de “insostenible” y de “muerte en vida”.

El religioso se hizo conocido por su participación activa en las manifestaciones cívicas contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, por salir a recorrer las calles de la capital con la bandera de Nicaragua para demandar la liberación de los presos políticos. Eso provocó que la Policía y simpatizantes orteguistas lo hostigaran y vigilaran constantemente, al punto de llegar a perder su empleo y afectar también los empleos de su familia.

Pastor evangélico Henry Aguilar manifestándose en una calle de Managua

En entrevista con La Mesa Redonda, el pastor evangélico relató que primero salió él de Nicaragua, por tierra hacia Honduras y de ahí tomó un vuelo a un país de Europa que prefirió no especificar. Días después salió su esposa e hija de forma legal y actualmente ya se encuentran reunidos y en proceso de pedir “protección”.

Para mí fue difícil tomar una decisión bastante compleja, pero ya sostenerme por casi dos años dentro de un régimen que primero me hizo un asedio por más de un año y luego quedaron de manera paulatina vigilándome la casa, controlándome a través de los CPC; esto me hacía una vida no normal”, dijo el pastor Aguilar.

Me sentía totalmente amenazado, mi familia igual, nosotros perdimos mucho en estos dos años. Nosotros fuimos víctimas de esa represión que te lleva a que te estén matando en vida (…) Yo no podía estar más en Nicaragua y tenía que ir a solicitar un refugio en determinado país para proteger a mi familia y proteger a mi persona”, comentó.

Nosotros no teníamos paz, en cualquier momento podían llegar a buscarte y secuestrar o asesinar, eso es lo que pasa cuando uno no está de acuerdo con este gobierno, por eso yo tomé la decisión de pedir protección internacional”, continuó.

Pastor evangélico Henry Aguilar bajo asedio policial en su casa

El pastor Aguilar subrayó que como cristiano evangélico salió a las calles “a apoyar a mis hermanos católicos que en ese entonces eran reprimidos, porque aquí no estábamos viendo a qué tipo de denominación religiosa pertenecíamos, sino que se estaba irrespetando la libertad religiosa y como cristiano yo no podía quedarme callado”.

“Gobierno controla las Iglesias evangélicas”

En ese sentido, el pastor Aguilar destacó el papel de los sacerdotes católicos que han alzado su voz contra las injusticias del régimen Ortega Murillo, y lamentó que algunos líderes evangélicos sean “aliados” del orteguismo. Sin embargo, aclaró que estos personajes no representan al pueblo evangélico cristiano de Nicaragua.

Aquí ha habido un grupo (evangélico) que ha sido aliado del gobierno, pastores y líderes cristianos que aplaudieron y se quedaron callados por prebendas personales que yo siempre he criticado… Estos líderes no son la Iglesia evangélica, la Iglesia evangélica es la que está en la calle, yo conversó con mis hermanos evangélicos sobre esta situación. Lo que sucede es que el gobierno quiere y controla las Iglesias evangélicas. Cada cierto tiempo visitan las Iglesias evangélicas de cada barrio los secretarios políticos (sandinistas), muchos de nuestros pastores se niegan a participar, pero son vigilados, estos pastores sienten su temor personal con respecto a la actitud del régimen. Algunos han salido del país y eso no se sabe mucho”, contó.

Mientras que “la Iglesia católica de Nicaragua por medio de algunos sacerdotes ha sufrido el golpe duro de régimen porque se ha negado a ser parte de ese grupo sucio de religiosos que junto con pastores evangélicos se benefician de esta nación”, agregó.

El pastor Aguilar expresó su admiración por muchos sacerdotes, algunos de ellos con quienes mantiene una relación de amistad y les ha destacado “su esfuerzo humano”. “Nunca se había visto en la historia de Nicaragua que hoy en día una Iglesia valorosa como es la Iglesia católica tenga tanta represión”, agregó.

Agradeció a Dios por haber podido salir con bien de Nicaragua, pero declaró que nunca pensó en exiliarse. “Nunca pasó por mi mente salir del país, yo quería estar con mi gente, pero la situación terrible en la que nos encontramos la mayoría de los nicaragüenses me obligó a salir, soporté dos años, aguanté bastante pero ya no podía”, expresó.

Hay que orar por Nicaragua, hay que seguir orando y romper las cadenas de esta par de locos mentales, son personas sin sentimiento, llenas de odio y de rencor”, concluyó el religioso en referencia a la pareja de dictadores.

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