Henry Briceño
Con la presencia frente a las costas de Venezuela de una parte de la armada norteamericana, en paralelo, los millones de dólares que los “narcotraficantes abandonaban”, recurrentemente, en cualquier balneario o barrio de Managua dejaron de aparecer. Las evidencias aumentan cuando Nicaragua no tiene “capacidad” de detectar lanchas con estupefacientes que transitan “frente” a las costas del pacifico nicaragüense.
Mientras tanto, El Salvador, país pequeño centroamericano con presidente honrado, en las últimas semanas, con regular frecuencia captura lanchas cargadas de coca7na. Horas atrás la incautación récord llevada a cabo por la marina salvadoreña hasta por 6.6 toneladas de estupefacientes con un valor de 165 millones de dólares. Un lanchón de 54 metros de largo la gente de Ortega y Murillo “no lo vieron pasar” por sus costas.

Estos cargamentos trafican libremente frente a los ojos de Rosario Murillo y Daniel Ortega. El “muro de contención” no funciona, no existe ¿o es parte del ilegal negocio golpeado por la presencia de la armada norteamericana y la oportuna actuación de la marina salvadoreña?
Las lanchas, cargadas de aluc7nógenos, que capturan las autoridades salvadoreñas con procedencia del sector nicaragüense son elementos evidénciales. Antes, los millones de dólares que “abandonaban” los narcotraficantes con derecho aumentan las evidencias.
Ahora, los codictadores ilegales, ciegos y sordos ante el tráfico de estupefacientes golpeado por la eficiencia Bukele. La presencia de tres nicaragüenses en el último lanchón interceptado por los salvadoreños cargado de toneladas de narcot7cos hace que aumenten dichas evidencias.
El tráfico de sustancias prohibidas Daniel Ortega lo inició en la década del 80. Fue cuando el capo colombiano, Pablo Escobar (+), radicó en una zona residencial de Managua haciendo uso del aeropuerto Los Brasiles para trasladar narcóticos hacia Estados Unidos. En este oscuro negocio, también, participó el inefable Tomás Borge Martínez.
Lo anterior está ampliamente documentado mediante testimonios, verbales y escritos de la esposa e hijo de Pablo Escobar Gaviria y del fallecido sicario “Popeye” (John Jairo Velásquez Vásquez). Las fotos de un avión cargando sustancias prohibidas en el aeropuerto Los Brasiles en Managua es prueba inequívoca; de vieja data, de la relación de Ortega con este accionar delincuencial.
No se requiere ser de la DEA para sospechar, con suma razón, del involucramiento de Daniel Ortega y Rosario Murillo en este otro sucio negocio. Sin duda que el presidente Donald Trump al igual que Marco Rubio ya tomaron nota de estas inocultables evidencias.
