La suspensión de operaciones de CISA Exportadora en Nicaragua ha generado inquietud entre los cafetaleros del país. Conocida por ser el principal exportador de café, así como una fuente crucial de apoyo técnico y financiero, la decisión de la empresa ha dejado a los productores en incertidumbre sobre cómo financiarán las labores de corte.
CISA Exportadora, propiedad de RCG Capital Management, decidió retirar sus operaciones en Nicaragua después de adquirir las operaciones e inversiones de Mercon Coffee Group. Desde el pasado fin de semana, los productores fueron informados de la suspensión de compras y el cierre de los centros de acopio, lo que ha generado preocupación y pánico entre los cafetaleros.
Muchos productores obtenían créditos a través de «habilitaciones» proporcionadas por CISA Exportadora para financiar sus actividades, y otros simplemente vendían sus cosechas a la empresa. La suspensión de operaciones ha dejado a los productores sin la posibilidad de entregar su café, enfrentando el temor de no recibir pagos y quedarse en una situación financiera comprometida.
Además, la suspensión afecta a aquellos que recibían apoyo financiero a través de Mercapital, una entidad del grupo, y ahora podrían convertirse en deudores de la entidad que adquiera esa deuda. La falta de recepción de café y la incertidumbre sobre el futuro de los pagos han generado una serie de problemas logísticos para los productores.
La situación se agrava debido al momento crítico en que ocurre, coincidiendo con la necesidad de financiamiento para cubrir los costos asociados con la cosecha, como salarios, alimentación, hospedaje y transporte de la mano de obra.
La suspensión de operaciones de CISA Exportadora también se percibe como un golpe a la economía de los cafetaleros, ya que reduce la competencia entre las empresas compradoras, lo que podría resultar en una disminución de los precios ofrecidos a los productores. Algunos testimonios indican que exportadores restantes están pagando menos por el café pergamino oreado.
Adicionalmente, la empresa tenía en su poder escrituras que respaldaban hipotecas de algunos productores, generando preocupación por la seguridad jurídica, especialmente en un contexto de inseguridad en temas de propiedad en el país.
Dictadura no toma responsabilidades
En medio de una crisis sociopolítica y económica en el país, la dictadura se eximió de toda responsabilidad con respecto a la situación de CISA Exportadora. Declararon que el problema de la empresa es ajeno a la realidad nicaragüense, la cual, según ellos, experimenta un período de crecimiento económico y progreso social.
Finalmente, se destaca que los beneficios que aún operan no tienen la capacidad para procesar la cantidad de café que manejaba CISA Exportadora, lo que podría tener consecuencias desastrosas para los productores, especialmente en un momento crítico de cosecha afectada por condiciones climáticas adversas y escasez de mano de obra.
