Ing. Roberto D. Samcam Ruiz | 21 abril 2025
18 de abril, parece una eternidad, son apenas siete años, pero ha corrido tanta agua bajo el puente, que todo parece lejano, pero está cerca, está dentro de nosotros, es nuestra Patria, nuestra Tierra. Exilio forzado, desnacionalización, entronización de la casta mafiosa en el poder, persecución a la Iglesia Católica, cárcel, secuestros, desaparecidos, asesinados, violación sistemática a las leyes con la Constitución Política a la cabeza, lucha intestina por cuotas mayores de poder, narcotráfico, en fin, un caos llamado Nicaragua y que se apellida Ortega – Murillo, los nuevos Pedrarias Dávila, los Stroessner criollos, los Videla y los Ceaușescu nicas, los Criminales de Lesa Humanidad de siempre.
Todo parece igual, pero nada es lo mismo siete años después, paso a paso, en una caminata incansable muchas cosas han cambiado y enormemente, aunque muchos no puedan o no quieran distinguirlo, quizás por agobio, por desesperanza, por desilusión o por cansancio. Antes no teníamos lo que tenemos ahora, para comenzar, un informe que, en esta primera etapa, señala con nombres y apellidos a 54 funcionarios gubernamentales, con los Co – dictadores – Co – asesinos encabezando la lista, basado en información debidamente documentada y verificada, de la Comisión de Crímenes de Lesa Humanidad. Un informe que devela cómo el Estado nicaragüense se convirtió en una estructura criminal en contra del propio pueblo, señalando las responsabilidades individuales, y, esperemos pronto que colectivas, de un puñado de fanáticos asesinos provenientes del partido en el poder, el FSLN, del Ejército y la Policía al servicio de los Co – dictadores, basado dicho informe en “Motivos razonables para creer” como requisitos probatorios de la existencia de todos los delitos imputados.
Hace siete años no teníamos, pero ahora si lo tenemos, una Orden de Captura Internacional, basado en el principio de Jurisdicción Universal, dictado por un juez argentino, por la (presunta) responsabilidad en Graves Violaciones a los Derechos Humanos de los nicaragüenses de 18 funcionarios del régimen, a la cabeza de los cuales están, obviamente, Daniel Ortega y Rosario Murillo, la escoria criminal de nuestro país. Doce de los indiciados por el Juez Federal Ariel Lijo, están en la lista del Informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua, GRHEN, lo que ratifica la presunción de la comisión de Crímenes de Lesa Humanidad de todos ellos. Hace siete años todos estábamos revueltos, como almíbar de Semana Santa, en el perol politiquero.
Hoy, cada vez con mas claridad, identificamos quien es quien, en esta lucha, quienes están haciendo el juego a la dictadura desde posiciones de pureza política e ideológica, desde posiciones de un hiper criticismo implacable contra la oposición, pero tremendamente indulgentes cuando critican a los dictadores. Se despiertan cada año en abril, enarbolando banderas ajenas, contando historias fantásticas, poniendo sello de propiedad a una lucha, que además de autoconvocada, no tenía liderazgos visibles y capaces de poder amalgamar y conducir la rebeldía de un pueblo.
Hoy sabemos quién es quién, y donde se esconden, conocemos sus métodos, sus artimañas y aunque algunos han caído bajo sus fauces engañosas, cada día son menos los incautos.
Ciertamente que hace falta mucho camino que recorrer aun, pues nuestra debilidad organizativa es la principal fortaleza de los criminales, que, desde El Carmen, orquestan todo tipo de maquinaciones para mantenerse en el poder a Sangre y Fuego, para ellos es el Poder o la Muerte. Sin embargo, la situación ahora es diferente, a fuerza de golpe, como el hierro que se forja en el yugo, el pueblo sometido y subyugado, poco a poco despierta, incluso dentro de sus propias filas, sometidos a la sospecha, a la persecución, a la cárcel y al destierro. Y es ese, precisamente, el gran temor, el inmenso horror que le tienen al pueblo despierto, volcado en las calles, como un solo puño, como en Abril, como hace siete años, cuando por tres meses las perdieron y junto con las calles, también perdieron el poder. A eso le temen. Honor a nuestros conciudadanos asesinados en esa gesta heroica de Abril.
Honor a los caídos en una lucha desigual. Honor a tanta sangre derramada, que siete años después sigue reclamando Justicia.
Ing. Roberto D. Samcam Ruiz | Mayor en Retiro Ex EPS
Los Ángeles, CA.
