La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos – América Central y el Caribe (OACNUDH), expresó su “alivio” por la excarcelación y “traslado” a la Santa Sede de 19 sacerdotes, incluyendo a Monseñor Rolando Álvarez. Pero sostuvo que “el silenciamiento de la Iglesia Católica es incompatible con la construcción de una sociedad justa”.
“OACNUDH acoge con alivio la noticia de la liberación de 19 sacerdotes, incluyendo a Monseñor Rolando Álvarez y Monseñor Isidoro Mora, y exige fin a la persecución religiosa”, escribió en su cuenta X (antes Twitter).
Monseñor Álvarez y otros 18 religiosos católicos fueron desterrados de Nicaragua el sábado 13 de enero, tras un acuerdo entre el régimen y la Santa Sede.
En un comunicado, la ONU dijo que desde agosto de 2022, ha documentado “la persecución contra cualquier expresión sospechosa de ser crítica con el Gobierno por parte de miembros de la Iglesia Católica, representando una violación flagrante de las libertades de expresión y de religión”.
“Este patrón se ha caracterizado por detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, encarcelamientos, condenas penales y expulsiones de religiosos y religiosas sin debido proceso, las cancelaciones de la personalidad jurídica de organizaciones sociales, universidades y otras organizaciones asociadas a la Iglesia, así como las confiscaciones arbitrarias de sus bienes. También se han documentado declaraciones estigmatizantes por parte del Gobierno, asociando a los dirigentes de la Iglesia Católica con el terrorismo sin bases que sustentaran estas acusaciones”, detalló.
La ONU recordó que el obispo Rolando Álvarez se encontraba secuestrado “en condiciones inhumanas” y que todos los religiosos detenidos estaban en “peligro”.
“La Oficina se alegra por su liberación y porque se encuentren finalmente fuera de peligro. Sin embargo, es fundamental recordar que la detención y expulsión de individuos por ejercer sus derechos fundamentales a la libertad de religión y a la libertad de expresión son una violación de los principios fundamentales de los derechos humanos, tal como están consagrados en los Artículos 18 y 19 tanto de la Declaración Universal de Derechos Humanos como del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos”, sostuvo.
“El silenciamiento de la Iglesia Católica, las personas defensoras de derechos humanos, la sociedad civil y de cualquier voz que sea sospechosa de ser crítica es incompatible con la construcción de una sociedad justa y una convivencia pacífica, tan anhelada por los y las nicaragüenses”, continuó.
La ONU demandó al régimen de Daniel Ortega a garantizar “el pleno respeto a la libertad de expresión, la libertad religiosa y los derechos humanos en el país”.
“Esto incluye adoptar las medidas necesarias para un entorno seguro y propicio que permita que todas las personas, colectivos y comunidades religiosas puedan expresarse libremente sin miedo a represalias”, apuntó.
Reiteró que “se mantiene comprometida en su labor de monitorear y reportar sobre la situación de derechos humanos en Nicaragua y en la búsqueda de soluciones a la prolongada crisis de derechos humanos que afecta al país”.
