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“La probable muerte de Ortega en el poder”: ¿Punto de inflexión o nueva trampa histórica para Nicaragua?

Dr. Danilo Martínez | Martes 03 de Junio 2025.

El probable deceso de Daniel Ortega en el Poder, analizándolo como un hecho político, no representaría por sí mismo la caída de la dictadura nicaragüense, pero sin duda marcaría un momento crítico de recomposición del poder. La experiencia comparada demuestra que las dictaduras institucionalizadas -como Cuba tras Fidel Castro o Venezuela tras Chávez- desarrollan mecanismos de resiliencia para sobrevivir a sus líderes fundacionales. Nicaragua enfrentaría entonces una paradoja: mientras el aparato orteguista intentaría perpetuarse mediante una sucesión controlada (probablemente encabezada por Murillo o algún general leal), la oposición tendría la obligación histórica de convertir ese momento de vulnerabilidad del régimen en una oportunidad revolucionaria, de convulsión social, de lucha popular y de victoria.

Un estudio de la Universidad de Harvard asegura que el 78% de las dictaduras personales (y esta ha girado en Torno a la figura de Ortega) sobreviven 2 o más años a la muerte del líder antes de colapsar definitivamente. Es decir que las probabilidades de sobrevivir de este régimen opresor serían de 22% de los casos.

Nada salva a la dictadura de Ortega de la justicia popular.

Sin embargo estamos obligados a analizar las mayores probabilidades ante este evento, y resalto  situaciones bien definidas.

El primer escenario de continuismo radicalizado por el relevo de Ortega, por la señora Rosario Murillo y su hijo Laureano, quienes  asumirían el control total, apelando al culto a la «herencia de Ortega». Esto significaría el recrudecimiento inmediato de la represión para evitar disputas internas, y  posible magnificación   «del discurso, presentándose como víctimas de la agresión extranjera. Esto radicalizaría también la lucha por alcanzar la libertad. El pueblo conquistará su libertad.

El segundo escenario sería de fractura institucional con mediana probabilidad por luchas entre facciones (Policía, Ejército vs. FSLN vs. Empresarios allegados). Lo que evidenciaría a los orteguistas sin Ortega,  buscando negociar salvoconductos hacia el exterior, y se abre ante nuestros ojos una Ventana de oportunidad para protestas masivas aprovechando estas divisiones e inestabilidad y forzar la caída del régimen. Eso dependerá de la consolidación de la organización territorial del pueblo.

El tercer escenario es de colapso, es  menos probable, quizás un 25% de probabilidad, pero se puede producir en la confusión del evento, un levantamiento popular espontáneo combinado con deserciones masivas en fuerzas de seguridad. Nuestra misión inmediata sería darle dirección y liderazgo real a este levantamiento.  Este escenario también dependerá del grado de organización interna de la oposición y de la presión internacional muy limitada para exigir una inmediata transición.

Pero el cuarto escenario, es EMPUJAR LA REBELION POPULAR HASTA LA CAIDA DEFINITIVA DE LA DICTADURA,  es no cometer los errores anteriores de la oposición. No adoptar una posición triunfalista, no subestimar al enemigo, y trabajar desde ya en la formación de contingentes de líderes y cuadros que dirijan la rebelión popular, organizar desde ya el plan del derrocamiento de la dictadura por la lucha popular y  garantizar desde ya los suministros para la victoria organizándose el exilio en grupos de solidaridad con Nicaragua.

El mayor peligro en el que podemos caer es en la ilusión de que la dictadura se acaba con el deceso de Ortega. Creer que sectores del régimen negociarían democratización es un espejismo y una mentira del tamaño de las pirámides de Egipto. Los ejemplos de Venezuela y Cuba muestran cómo las élites dictatoriales se reciclan.

Por eso, independientemente viva o muera el dictador, debemos prepararnos y fortalecernos para el derrocamiento de la dictadura.  En profanas palabras, la solución no vendrá por suceso espontáneo, vendrá porque lo organicemos y luchemos para que suceda. Nuestra lucha no es solo contra un individuo, es contra todo un sistema represivo. Si así lo hacemos estaremos preparados para cualquier escenario, incluido el más desfavorable.

Por lo que en este camino hay dos movimientos del péndulo de la liberación. Mientras el enemigo se divida, nosotros tenemos que unirnos. Pero sin caer en la trampa de una Unidad sin principios, ya que cualquier acuerdo de unidad debe excluir la negociación con la dictadura, debe excluir  las elecciones con la dictadura, la participación en la oposición de cómplices de crímenes de lesa humanidad, y también debe excluir el mantenimiento de las estructuras represivas, es decir no debe permitir la permanencia del Frente Sandinista en la vida política del país.

En la organización y consolidación de la organización popular, radica la garantía de la victoria. De eso dependerá que la muerte del Dictador sea el fin de la dictadura izquierdista que azota a Nicaragua.

Adelante hermanos de lucha, ninguna dictadura sobrevive a la lucha de un pueblo decidido y combativo.

La Democracia se construye, Hagámosla!!!

DR. DANILO MARTINEZ, COORDINADOR GENERAL DEL MUD.