¿QUIENES MATARON REALMENTE A PEDRO JOAQUIN CHAMORRO?

Ignacio Briones (CUARTA PARTE)
Publicado originalmente el Jueves 20 de Enero del 2000 en Bolsa de Noticias

LA NUEVA VERSION DEL CRIMEN.- Después de que por una década «La Prensa» mantuvo sus acusaciones contra Somoza, culpándolo del asesinato de PJCh, en su edición del 16 de enero de 1988 nos trajo una nueva versión. Leála mañana.

CARLOS ANDRES PEREZ: «SOMOZA DEBE RENUNCIAR»

Desde que el Dr. Carlos Cuadra Pasos propuso a su partido pactar con Anastasio Somoza García en 1948, los Pactos somocismo- conservadurismo pasaron a ser una constante en la vida política nicaragüense. Emiliano Chamorro usufructuó el arreglo Cuadra Pasos-Somoza suscribiendo su propio Pacto en 1950. Desde entonces nació un dicho que se hizo célebre: «En Nicaragua los liberales ponen los dictadores y los conservadores sus cómplices». En realidad el pactismo se volvió el negocio más lucrativo. Centenares de prominentes miembros de la llamada aristocracia granadina aumentaron considerablemente sus capitales particularmente durante el «boom» algodonero de aquellos años. PJCHC combatió esos pactos y los subsiguientes calificando de «zancudos» a los pactistas.

El cognomento alcanzó al Dr. René Sandino Argüello, quien presidía el Partido Conservador de Nicaragua cuando ocurrió el atentado criminal contra PJCh. No obstante, fue este Partido el que denominaría al director de «La Prensa» Mártir de las Libertades Públicas.

En honor a la verdad no hubo una sola organización cívica que no condenara el vil asesinato. Y en primera línea estuvieron siempre los periodistas independientes. A finales de febrero se convocó el Congreso Nacional de Periodistas PJCh que tuvo efecto en Granada.

Originalmente este Congreso fue convocado para ser celebrado en Masaya, pensando en que de esa manera se ofrecía un respaldo de los hombres de prensa a la lucha que para entonces ya desarrollaban los monimboseños. Y se seleccionó el Club Social de la Ciudad de las Flores como sede del evento. Sin embargo esta idea se desechó luego de que se recibieron constantes llamadas telefónicas en las que se comunicaba que el Congreso sería boicoteado por los combatientes monimboseños, debido a que un Directivo de ese Club era somocista. Se pensó entonces realizarlo en el Colegio Salesiano. Fuimos a conversar con los rectores de ese Centro y sin mayores consideraciones se nos dijo que sí. Horas después, sin embargo, los religiosos dijeron que no podría ser en su local, pues frente al edificio los monimboseños habían levantado una barricada que resultó inexpugnable para la Guardia.

Álvaro Chamorro Mora, a la sazón Alcalde de Granada nos ofreció el Ayuntamiento de esa ciudad para realizar el Congreso. Le aceptamos y allí se desarrolló el más trascendental Congreso que jamás tuvimos.

Eran días aciagos, en Masaya habíamos constatado la casi perfecta organización combativa alcanzada por los monimboseños. Pudimos verificar que la guerra antisomocista había alcanzado un nivel de no retorno. Los monimboseños pedían armas y no Congresos.

Fueron los primeros en actuar valerosamente contra la dictadura y en uno de esos días de lucha fueron asesinados por la GN Camilo Ortega Saavedra y Pedro Arauz Palacios.

XIX

No había misterio en cuanto a que Anastasio Somoza Debayle mostraba un vivo interés en que el crimen fuera descubierto «hasta sus últimas consecuencias». Colegas que tenían acceso a la Oficina de Leyes y Relaciones GN a cargo entonces del Coronel Aquiles Aranda comunicaron al gremio que ASD urgía a los investigadores GN para que esclarecieran el crimen. De esa urgencia surgió el involucramiento de Hueck, Ramos y Zelaya en el asesinato. Lo urdieron los propios coroneles que dirigían la investigación para satisfacer a Somoza, según constataríamos después que en una casa de juegos fue ultimado por sus propios compañeros de armas el Coronel Juan Ramón Bermúdez de quien se decía «había penetrado el trasfondo del involucramiento de las tres personas mencionadas antes».

Rechazada la petición de Somoza para que se integrara una Comisión Investigadora imparcial presidida por Monseñor Obando y Bravo, «Tachito» como le decían sus allegados, llamó a su despacho al entonces Viceministro de Relaciones Harry Bodán-Shields, actualmente desempeñándose como Embajador de Nicaragua en el Japón.

Somoza lo ilustró acerca de una promesa que le había hecho al presidente de Venezuela Dr. Carlos Andrés Pérez en el sentido que durante su mandato protegería a Pedro Joaquín hasta evitar de que le diera un catarro.

Durante una visita a Venezuela, CAP había sometido a pruebas humillantes a Somoza, pruebas que él mismo relata en su libro «Nicaragua Traicionada». Y lo había obligado a prometer que a Pedro «no le pasaría nada».

Con ese recuerdo, Anastasio Somoza hijo había decidido enviar al Viceministro Bodán-Shields para solicitar a CAP que nombrara los investigadores en que más confiara para que vinieran a Managua a aclarar el crimen.

Bodán-Shields relata en su libro «Nicaragua, el teatro del absurdo», los pormenores de su entrevista con CAP.

En síntesis el venezolano dijo a Bodán: «Le agradezco al General se haya acordado de su promesa respecto a garantizarle la vida a Pedro Joaquín. Aunque él no haya ordenado el asesinato, las condiciones a que tiene sometido al país lo hacen responsable del crimen. El General es un hombre inteligente y sabe lo que tiene que hacer».

Bodán le pidió explicara los alcances de esa frase. «Debe renunciar» contestó secamente CAP.

A partir de entonces la suerte del régimen somocista pasaba a manos de fuerzas extranjeras, como veremos más adelante.

Continúa…

Tercera parte
Segunda parte
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